Mobbing: El maltrato sin huellas físicas
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Por María Sepúlveda Soto:
Mobbing es un tipo de violencia laboral que es ejercida por personas sin distinción de género sobre hombres y mujeres en formas sistemáticas y por un tiempo prolongado con el objetivo de provocar daño deliberado, donde sus consecuencias pueden ser devastadoras para las víctimas dando origen a una serie de trastornos psicológicos.
“Comenzó por descalificar mi trabajo en sesiones abiertas de oficina. Pronto me excluyó de otras reuniones técnicas y de las decisiones profesionales; designó a un funcionario administrativo de menor rango para vigilar mi dedicación al trabajo. Más adelante, a la menor diferencia, me gritaba por los pasillos. La actitud se repetía con otros. Logró crear en torno a mí un círculo de aislamiento y ostracismo”. (Testimonio real de una profesional víctima de mobbing en una entidad pública).
Durante la década de los 80, el psicólogo Heinz Leyman, de la Universidad de Estocolmo, considerado la máxima autoridad mundial sobre el tema, define el mobbing como “situación en que una persona, o varias, ejercen violencia psicológica extrema, de forma sistemática y recurrente, durante un tiempo prolongado, sobre otra u otras personas en el lugar de trabajo con el fin de destruir sus redes de comunicación, destruir su reputación, perturbar el ejercicio de sus labores y conseguir su desmotivación laboral”.
El psicoterror o mobbing en la vida laboral conlleva una comunicación hostil y desprovista de ética que es administrada de forma sistemática por uno o pocos individuos, principalmente contra un único individuo, quien a consecuencia de ello, es arrojado a una situación de soledad e indefensión prolongada, a base de acciones de hostigamiento frecuente y persistente , al menos una vez por semana, y a lo largo de un prolongado periodo de tiempo. A causa de la alta frecuencia y la larga duración de estas conductas hostiles a que es sometido un individuo, el maltrato sufrido se traduce en un suplicio psicológico, psicosomático y social de grandes proporciones.
En este sentido el acoso laboral se presenta como un conjunto de conductas premeditadas las cuales se ejecutan de acuerdo a una estrategia preconcebida y extremadamente sutil con un objetivo claro y concreto: la anulación de la víctima. No deja rastros visibles y las secuelas son las propias del deterioro psicológico que presenta la víctima, las cuales fácilmente se pueden atribuir a problemas personales o de relación con sus compañeros de trabajo. Así el o los acosadores inician este proceso motivados por distintas razones: celos profesionales, envidia donde esta última no se focaliza sobre los bienes materiales de la víctima, sino sobre sus cualidades personales positivas, como su inteligencia, capacidad de trabajo, razonamiento, etc.
El objetivo es la “aniquilación psicológica”para conseguir la renuncia del afectado.
Los causantes de conductas de mobbing o acoso psicológico han sido considerados como intimidadores en serie, mediocres inoperantes activos, perversos narcisistas, acosador psicopático y acosador paranoide. Para las víctimas, las consecuencias de ser provocadas por los acosadores pueden ser devastadoras no solo desde un punto de vista físico sino también desde el psicológico, dando origen a cuadros de estrés, trastornos de ansiedad, trastornos del sueño, depresión e incluso intentos de suicidio.
A pesar de haber un alto porcentaje de personas que se sienten acosados en sus trabajos, nuestro país no cuenta con una legislación que sanciones esta práctica. Está dormida en el Congreso desde enero de 2003 cuando fue ingresado un proyecto de ley para castigar este hostigamiento laboral.
































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